ACEITE DE OLIVA: MITOS

La desinformación es una de las consecuencias más peligrosas de nuestra sociedad 2.0. La rápida expansión de noticias a través de la red hace que cualquier información se crea cierta y, por tanto, tenga repercusiones reales en la vida de las personas. Por eso, hoy escribiré sobre ciertos datos del aceite de oliva no veraces, pero asumidos como tales.

 SE PUEDE UTILIZAR COMO CREMA HIDRATANTE

Según Rosa Vañó (fundadora de la marca Castillo de Canena), es cierto que la flor y la sabia del olivo -además del aceite- aportan valores a los productos cosméticos. No obstante, el aceite por sí solo no es el mejor para aportar hidratación debido a su escasa capacidad de penetración en la piel. 

Expertos recomiendan consultar con un especialista antes de aplicar cualquier tratamiento divulgado por internet. 

Imagen: Aceite de oliva en varios recipientes

EL ACEITE DE OLIVA NO CADUCA

Esto es completamente falso.  Pues se trata de un producto ”vivo” y, como tal, muere. Su consumo preferente es de veinticuatro meses. El aceite de oliva no es capaz de evolucionar como lo hace el vino, sino que, poco a poco se muere. 

Además de esto, el producto se puede deteriorar e incluso echar a perder si se le somete a temperaturas mayores de 23 grados. 

EL ACEITE DE OLIVA NO ENGORDA

Imagen: Ejemplo de información errónea.

En esta captura de pantalla anterior se aprecia como se dice que el producto no engorda. Este bulo está muy extendido, sin embargo, muchos expertos afirman lo contrario.

El aceite de oliva contiene 900 calorías por cada 100 gramos. El 98% de sus componentes son lípidos, principalmente el ácido oleico (es decir, engorda).  El otro 2% lleva unos 270 elementos que no se han podido estudiar al detalle; son los que aportan las características organolépticas y saludables. No obstante, el aceite de oliva engorda como cualquier otra grasa. 

Imagen: Una botella de aceite llenando un recipiente.
Imagen: Pequeño bote de esencia de aceite de oliva.

Hay más mitos que no se han comentado. De igual forma, la conclusión es la misma: debemos tener cuidado con la información que se consume. Pues puede ser peligrosa para nuestra salud y, por tanto, para  nuestra vida. 

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