EL ALGA INVASORA QUE ASFIXIA NUESTRAS COSTAS

La Rugulopteryx okamurae se expande por el Mediterráneo, convirtiéndose en un alga invasora. Llegó a la costa Mediterránea en 2015 con intención de quedarse. Debido a su masivo crecimiento, desplaza, incluso elimina a otras especies.

La Rugulopteryx okamurae es un alga parda multicelular de la familia Dictyotacea. Esta especie mide aproximadamente entre 10 y 20 centímetros. El Aula del Mar de Málaga revela que crece en zonas de poca profundidad y sobre todo está presente en los meses estivales. Es de las regiones cálidas de China, Filipinas, Corea, Taiwán y Japón. Se caracteriza por propagarse a un ritmo inaudito y por su gran extensión.

Alga Rugulopteryx okamurae
Imagen: Rugulopteryx okamurae

¿De dónde viene esta alga?

Esta alga invasora apareció por primera vez en 2015 en el Estrecho de Gibraltar. Los años posteriores se extendió hasta llegar a la Costa del Sol. Solo en agosto 2019 se registró 2.800 toneladas, en las playas de Estepona.

El pasado 2020 el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico la introdujo en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.

La verdadera incógnita durante años, ha sido el por qué su aparición en nuestro continente. Una de las respuestas que se dan a este misterio la recoge el Boletín Informativo ALGAS, en el que expertas exponen la técnica de las aguas de lastre. Una forma de equilibrar con peso, a los barcos más grandes que entran por el Estrecho. En los años 90 fue un gran exponente de la propagación de las especies exóticas.

El barco, toma grandes masas de agua, se almacenan en unos depósitos especiales. Con el objetivo de equilibrar su peso y mejorar la flotabilidad. Diferentes seres vivos, animales, virus, bacterias y entre otros la Rugulopteryx okamurae, van en las aguas de lastre. Al llegar a su destino, se expulsan del navío.

¿Qué supone este alga?

Estudios han comprobado  que puede crecer sobre otras vegetaciones marinas, les quita la luz y oxígeno.

La biota marina no es la única afectada, los pescadores llevan años denunciando esta situación, desde la aparición de la Rugulopteryx okamurae sus redes capturan principalmente a la invasora en vez de peces.

También para la economía supone un problema. En 2019 el periódico El Mundo publicó que la operación de limpieza de las playas de Tarifa se presupuestaría entorno a los nueve mil euros.

Playa llena de arribazones del alga Rugulopteryx okamurae.
Imagen: Arribazones de en la orillas Rugulopteryx okamurae.

Sobre todo perjudica al turismo. Las olas las arrastra, provocando arribazones en las orillas. Esto supone un gran impacto visual y según declara el biólogo del Aula del Mar, Juan Jesús Martín, en la Opinión de Málaga “los malos olores (que causa la existencia masiva del alga) afectan al turismo”. 

Soluciones a la invasora

Se pueden eliminar de forma puntual de las playas, pero esto supone grandes gastos económicos, ya que no se elimina por completo, y el mar vuelve a sacar arribazones en poco tiempo. En el Mediterráneo tampoco existen especies depredadoras que puedan acabar con esta especie. Y utilizar otro tipo de métodos de eliminación solo pondría en peligro la biota marina. El único remedio por el momento es controlar la llegada de esta especie a Europa y evitar su desplazamiento por la costa.

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