AUMENTAR LA CANTIDAD DE ÁRBOLES NO ENFRIARÁ LA TIERRA

Una nueva investigación llevada a cabo por el científico medioambiental y profesor en la escuela de Geógrafos en la universidad de Clark, Christopher A. Williams, revela que en Estados unidos la cantidad de árboles no se relaciona con la temperatura.

Es bien sabido que los árboles asimilan el dióxido de carbono, principal causante del cambio climático. Este gas de efecto invernadero queda retenido en la madera y en el suelo, donde su efecto sobre la temperatura queda eliminado.

Sin embargo, el estudio ha demostrado que el aumento de la cantidad de cubierta forestal aumenta el albedo terrestre. Este fenómeno consiste en la absorción del calor proveniente del sol por parte de la superficie terrestre. Los árboles “oscurecen” la superficie terrestre, lo que provoca que ésta absorba mayor cantidad de radiaciones solares y las retengan.

Imagen: Imagen de La Tierra vista desde el espacio. En ella se puede comprobar la diferencia de tonos que existen entre las zonas arboladas (de color oscuro) y las zonas desiertas (de colores claros).
Imagen: Imagen de La Tierra vista desde el espacio. En ella se puede comprobar la diferencia de tonos que existen entre las zonas arboladas (de color oscuro) y las zonas desiertas (de colores claros).

Sin embargo, este científico no niega la necesidad de reforestar ciertos terrenos, sino que declara que “las plantaciones de árboles a gran escala podrían terminar colocando árboles en lugares que son contraproducentes para el enfriamiento del sistema”. Según el profesor A. Williams, “Se trata de colocar los árboles correctos en el lugar correcto”.

Aunque este estudio suene contraproducente, ayudará a optimizar los recursos de los que se disponen para mitigar el cambio climático lo más rápido posible.

Este equipo de investigadores empleó una serie de sensores satelitales de última generación. En primer lugar, detectaron las zonas en las que se produjo pérdidas de bosques. En segundo lugar, identificaron en qué tipo de suelo se convirtió la zona; urbano, matorral, pastizal… con lo que pudieron hallar la cantidad gases de efecto invernadero de esta biomasa forestal la cual se liberó a la atmósfera, y la cantidad de luz adicional que se reflejó en el espacio.

Al analizar estos datos, el equipo de A. Williams llegó a la conclusión de que la pérdida de masa forestal que tuvo lugar en los últimos 15 años en EE. UU., equivalía únicamente al 17% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en EE. UU. en solamente 1 año.

Imagen: Imagen de una fábrica en la que se puede observar la emisión de gases.
Imagen: Fotografía de una insdustria emitiendo gases.

En cuanto a las conclusiones que se pueden tomar de este estudio, se debería resaltar que tal vez el enfoque que se le da a la mitigación del cambio climático no es el correcto. Solo la ciencia tiene la llave para conducir a la detención del mismo usando los pocos recursos de los que se disponen, y optimizar el proceso al máximo para llegar a tiempo.

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