BIOINDICADORES: ESPECIES QUE NOS HABLAN DEL MEDIO

El ser humano, curioso por naturaleza, necesita tener todo bajo control. El conocimiento del medio le fascina. Y es que, desde que descubrió que su actividad alteraba al medio, la necesidad de tener todo bajo control ha ido a más. Y es ahí donde entran los bioindicadores, especies que nos hablan sobre el estado del medio.

En la imagen podemos observar un liquen. éste es visible como una mancha densa, naranja sobre una roca.
Imagen: Liquen.

Tal y como T. K. Parmar enunció en su artículo “Bioindicators: the natural indicator of environmental pollution”, los bioindicadores consisten en especies vegetales, animales o incluso microorganismos que nos permiten conocer el estado de un ecosistema sin necesidad de llevar a cabo ningún método de monitorización fisicoquímico.

Esto es posible debido a que en la naturaleza existen muchos organismos sensibles a ciertos cambios. Un ejemplo de ello serían las libélulas, insectos que solo habitan aguas limpias. Y es que, mediante la identificación y el conteo de especies bioindicadoras, podemos conocer ciertos parámetros del medio ambiente.

Veamos algunos ejemplos de bioindicadores.

  • La presencia de libélulas próximas a masas de agua suele indicar que el agua en la que se encuentran no está demasiado alterada.
  • Las larvas de mosquito requieren de aguas con baja concentración de oxígeno (aguas estancadas) para desarrollarse.
  • Las abejas son buenas bioindicadoras de contaminación atmosférica, siendo que donde desaparecen éstas suele ser por presencia de contaminantes en la atmósfera.
  • Incluso los seres humanos podemos ser bioindicadores de la calidad ambiental, pues en condiciones de baja calidad, solemos desarrollar una gran cantidad de enfermedades fácilmente cuantificables.
En la imagen podemos observar una libélula roja. Ésta presenta un tamaño pequeño, alas nervadas trasparentes, y un cuerpo alargado.
Imagen: Libélula roja.

¿Cómo funcionan realmente los bioindicadores?

Pese a lo que se puede pensar de primeras, la simple presencia de una especie no es suficiente como para que podamos afirmar nada concreto. Para que una especie concreta pueda ser empleada como bioindicadora, en primer lugar debemos estudiar la población presente en la zona de estudio. Acto seguido, deberemos analizar la dinámica de dicha población a lo largo del tiempo.

En la imagen podemos observar una pequeña laguna con una gran densidad de mosquitosvolando sobre ella.
Imagen de una población densa de mosquitos

Existen especies bioindicadoras capaces de proporcionarnos información sobre el medio en periodos de tiempo muy cortos, como por ejemplo los mosquitos o los líquenes. Esto se debe a que unas especies se desarrollan a gran velocidad, y otras son muy sensibles a cambios ligeros.

Un ejemplo claro de monitorización mediante bioindicadores son los líquenes. Éstos se pueden emplear como buenos indicadores de la calidad del aire, pues en periodos relativamente rápidos de tiempo, sufren alteraciones visibles a simple vista.

Es importante recordar que el uso de bioindicadores es una fiable señal de alteración en el medio, rápida, y muy barata. Sin embargo, para tener conocimiento real sobre el medio, ésta práctica debe ir acompañada de un estudio fisicoquímico en el momento en el que detectemos cualquier posible amenaza.

Si te ha gustado este artículo sobre bioindicadores, especies que informan sobre el medio.

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