EL VERDADERO ROSTRO DE JEFFREY DAHMER

El asesino serial del que todo el mundo habla y nadie conoce

Imagen de Jeffrey Dahmer. Se trata de un primer plano en el que se muestra su cara enfocada. Tiene el pelo rubio, corto, con un poco de flequillo echado hacia el lado izquierdo. Ojos azul claro, al igual que su camisa, y cuenta con un algo de barba. No lleva sus míticas gafas.
Imagen de Jeffrey Dahmer. Fuente: Especial Créditos

El nombre de Jeffrey Dahmer ha sonado con gran fuerza en los últimos tiempos debido a la nueva serie de Netflix que plasma la vida de “El caníbal de Milwaukee”. No obstante, a pesar de la reciente fama que ha ganado este asesino, han sido muchos los que antes se han preguntado ¿quién fue Jeffrey Dahmer? ¿Cuál es la historia detrás del monstruo de Milwaukee?

La vida detrás de los crímenes de Jeffrey Dahmer

El asesino serial Jeffrey Lionel Dahmer nació el 21 de mayo de 1960 en Milwaukee (Wisconsin, EEUU). Fue el primer hijo del matrimonio conformado por el químico Lionel Dahmer y Joyce Flint. Según declaró el propio Dahmer, a lo largo de su infancia no fue víctima de abusos sexuales ni maltratos físicos. Además, tampoco hubo algún suceso especialmente llamativo que justificase sus futuros actos. Al contrario, fue un niño que recibió el amor de unos progenitores preocupados de que recibiese una buena educación y tuviese una buena vida social.

A pesar de esto, su padre no pasaba mucho tiempo en casa y a su madre le diagnosticaron una enfermedad mental. Entonces, el poco tiempo que su padre estaba en casa, ambos solían ir de pesca. Jeffrey desarrolló un gran interés y deleite por abrir en canal a los peces y observar como morían. Desde pequeño mostró una importante atracción hacia los animales muertos, tan grande era que incluso los coleccionaba.

Distintas imágenes en blanco y negro de Jeffrey Dahmer a lo largo de su juventud. En la primera aparece un niño de unos 7 años, de pelo corto y claro, ojos más oscuros, con camisa y gafas de vista con montura oscura. En la siguiente se muestra a un niño de unos 10-11 años, con pelo algo largo y claro, gafas de vista con montura fina  y brillante y camisa blanca con líneas y puntos de color. En la tercera imagen aparece un Dahmer de unos 12-13 años muy similar al anterior. En las tres primeras aparece sonriendo.  En la cuarta fotografía se muestra a un Dahmer serio de unos 14 años con el pelo claro y algo más largo, los ojos más claros y con una camisa blanca con detalles de color y una chaqueta oscura. En la quinta aparece un Jeffrey de unos 15 años, haciendo una mueca, con pelo largo y claro, ojos claros, camisa de cuadros y chaqueta oscura. En la última se muestra a un Jeffrey Dahmer serio de unos 17-18 años, con el pelo largo, ojos más oscuros y con una camisa estilo militar. Desde la segunda foto hasta la última las gafas son del mismo estilo: montura fina y brillante con forma de rectángulo con una terminación algo ovalada a los lados.
Imágenes de Jeffrey Dahmer que abarcan desde su infancia hasta su juventud. Fuente: Infobae

El cambio de niño a hombre

A medida que crecía se convirtió en un chico cada vez más introvertido, aunque participó en distintas actividades en la secundaria como el tenis o el periódico. No obstante, sus propios compañeros consideraban que era alguien “raro”, extravagante y que tenía problemas de alcohol. Antes de cumplir 18 años, sus padres se divorciaron y, meses después, su padre volvió a casarse. En otoño de 1978, el ya asesino Jeffrey Dahmer ingresó en la Ohio State University después de que su padre y su nueva esposa lo convenciesen de asistir. Pero abandonó la escuela al siguiente semestre a causa de sus problemas de alcohol. Un año más tarde, en 1979, su progenitor le persuadió para que entrase al ejército. Sin embargo, tras varios años enviado en Alemania y otros lugares, lo dieron de baja por su alcoholismo.

Después de su expulsión, se mudó a West Allis, lugar de residencia de su abuela, quien terminó echándole. Fue en ese momento cuando decidió mudarse al apartamento de North 25th Street, donde cometería gran parte de sus atroces crímenes. En 1991, tras años llenos de mostruosos delitos, lo detuvieron gracias a que Tracy Edwards, el único superviviente, pudo salvarse y avisar a las autoridades.

¿Cómo murió Jeffrey Dahmer?

El 28 de noviembre de 1994, el preso Christopher Scarver asesinó a golpes a Jeffrey Dahmer. El homicidio tuvo lugar en la Institución Correccional de  Columbia en Portage (Wisconsin, EEUU).  Scarver utilizó una barra de acero sacada de las pesas del gimnasio pero, además de matar a Dahmer, también acabó con la vida de otro preso llamado Jesse Anderson. “Dios me dijo que lo hiciera” alegó Scarver como motivo de este acto. Algunas teorías defienden que se trató de una venganza racial pues muchas de las víctimas del procedente de Milwaukee eran de la comunidad negra. Y, por otra parte, Anderson había acusado a dos hombres afroamericanos de la muerte de su esposa cuando, en realidad, fue él quien lo hizo.

Imagen de Christopher Scarver y Jeffrey Dahmer. A la izquiera aparece Scarver, un hombre de color, vestido con una camisa verde oscura. LLeva el pelo suelto, atado en trenzas a juego con su barba que también termina en una trenza. Cuenta con pelo negro, ojos oscuros, labios y nariz prominentes. A la derecha se encuentra Dahmer, hombre blanco, de ojos azul claro ocultos bajo unas gafas de vista, pelo rubio y corto, con barba. LLeva una chaqueta gris y  de fondo se aprecia el cartel para la foto policial de su detención.
Imagen de Christopher Scarver y Jeffrey Dahmer. Fuente: El Espectador

Sus inicios en el mundo homicida

En junio de 1978, a la edad de 18 años, realizó su primer asesinato. Dahmer, con la intención de acostarse con él, invitó al autoestopista Steven Mark Hicks a su casa, donde estuvieron horas charlando. Pero, cuando la víctima quiso marcharse, Dahmer le golpeó con una mancuerna para luego estrangularlo y acabar con su vida. El asesino diseccionó el cuerpo de Hicks en el sótano y ocultó los restos enterrados en el patio trasero. No fue hasta casi diez años más tarde que cometió su segundo asesinato en el Hotel Ambassador de Milwaukee. A este homicidio lo seguirían tres posteriores realizados en casa de su abuela y los doce siguientes en su apartamento de North 25th Street.

Imágenes de dieciséis de las víctimas de Jeffrey Dahmer. La primera es una fotografía a color de Straughter, quien era un chico de color. Las siguientes cinco fotografías en blanco y negro pertenencen a Hicks (chico blanco), Guerrero (chico latino), Weinberger (chico blanco), Doxtador (chico blanco) y Beeks (chico de color). A continuación, aparecen tres fotografías a color de Lacy (chico de color), Lindsey (chico de color) y Sinthasomphone (chico de rasgos asiáticos). Por último, las siete útimas son fotografías a blanco y negro de Miller (chico de color), Hughes (chico de color), Bradehoft (chico blanco), Turner (chico de color), Sears (chico de color), Thomas (chico de color) y Smith. (chico de color)
Imagen de las víctimas de Jeffrey Dahmer. Fuente: La Vanguardia

¿Qué trastornos presentaba el “Caníbal de Milwaukee”?

A pesar de que al asesino Jeffrey Dahmer se le consideró legalmente cuerdo para afrontar sus juicios, más tarde le diagnosticaron una serie de tres trastornos. Estos eran un trastorno esquizotípico de la personalidad, un trastorno psicótico y un trastorno límite de la personalidad. No obstante, sus crímenes se caracterizaron por una deshumanización de las personas, a las que consideraba como objetos.

Trastorno esquizotípico de la personalidad

Las personas con este tipo de trastorno se suelen caracterizar por ser extrañas o excéntricas y, por lo general, tienen escasas o ninguna relación cercana. Tampoco acostumbran a entender cómo se forman las relaciones o el impacto de su comportamiento en los demás. Y, además, pueden malinterpretar las conductas del resto y desarrollar una importante desconfianza hacia otras personas.

Todo esto puede producir ansiedad severa y una tendencia a evitar situaciones sociales. Esto se debe a que las personas con este trastorno tienden a tener problemas para responder a dichas situaciones.

El trastorno esquizotípico de la personalidad se diagnostica, por lo general, en la edad adulta temprana y puede durar toda la vida. No se tiene conocimiento de qué es lo que le ocurre a una persona con este trastorno. No obstante, es probable, que algunos aspectos como los cambios en la forma en que funciona el cerebro, la genética, las influencias ambientales y las conductas aprendidas puedan tener una relación significativa con él.

Los síntomas o signos del trastorno esquizotípico de la personalidad son:

  • Ser solitario y carecer de amigos cercanos no pertenecientes a la familia
  • Emociones y respuestas de este tipo limitadas o inapropiadas
  • Importante ansiedad social
  • Interpretación errónea de los sucesos
  • Pensamientos, creencias o gestos excéntricos o extraños
  • Pensamientos paranoicos y sospechas sobre los demás
  • Creencia de tener poderes (telepatía)
  • Inusales percepeciones (tener ilusiones)
  • Vestimenta y habla peculiar (parecer desaliñado y/o patrones de habla vagos)

Trastorno psicótico

El trastorno psicótico, o también llamado psicosis, se caracteriza por el hecho de que las personas pierden el contacto con la realidad. Es decir, advierten una realidad distinta al resto que creen como verdadera. A pesar de que el resto le digan que se equivocan, asumen su realidad como cierta. Toda esta situación irreal les genera angustia, nerviosismo y les hace mostrarse vigilantes ante lo que les rodea. Esto puede llegar a provocar aislamiento social y emocional.

El trastorno psicótico es una enfermedad generada por múltiples factores tanto genéticos como ambientales (expeiencias vitales traumáticas y estresantes y/o consumo de tóxicos por ejemplo) que dan lugar a distintas alteraciones psicológicas.

Los síntomas más conocidos son:

  • Delirios: creencia fija y errónea de la persona, quien asegura que son ciertas
  • Alucinaciones: percepciones dadas sin la existencia de un estímulo externo. Se presentan como reales claras y reales para la persona, que no puede controlarlas. Pueden percibirse por cualquier sentido
  • Pensamiento – discurso desorganizado: la persona puede cambiar de un tema a otro, dar una respuesta sin relación a la pregunta o presentar un discurso incomprensible a causa de su desorden
  • Comportamiento motor muy desorganizado o anómalo: recoge tanto conductas infantibles como la alteración.
  • Disminución de la expresión de las emociones
  • Pérdida de iniciativa propia
  • Reducción del habla
  • Disminución de la capacidad para experimentar placer
  • Falta de interés por las relaciones sociales

Trastorno límite de la personalidad

El trastorno límite de la personalidad afecta a la manera de pensar y sentir de una persona sobre ella misma y los demás, además de provocar inconvenientes para integrarse en la vida cotidiana. También causa problemas de autoimagen, dificultad para manejar las emociones y el comportamiento, y un patrón de relaciones inestables. Produce un gran temor al abandono o a la inestabilidad, y llega a generar dificultad en tolerar estar solo.

Suele comenzar en la edad temprana adulta aunque puede mejorar con la edad. Este trastorno puede ligarse a la genética o las anomalías cerebrales, además de factores ambientales (como antecedentes de abuso por ejemplo).

Los síntomas del trastorno límite de la personalidad son:

  • Miedo profundo de abandono
  • Patrón de relaciones intentas inestable
  • Rápidos cambios e identidad e imagen propias
  • Etapas de paranoia relacionada con el estrés y la pérdida de contacto con la realidad
  • Conducta impulsiva y riesgosa
  • Amenazas o conductas suicidad o autolesiones
  • Grandes cambios de humor
  • Continuos sentimientos de vacío
  • Intenso e inadecuado enfado

Otros trastornos que Dahmer sufría son el sadismo, la esplacnofilia, la necrofilia y el canibalismo que estuvieron presentes en sus crímenes. Muchos han sido (entre ellos jueces, psicólogos y psiquiatras) los que han tratado de hallar las enfermedades mentales de este criminal, impulsados por dar una explicación a sus actos. No obstante, a todo esto pudo dar respuesta el mismo asesino Jeffrey Dahmer durante su juicio, al declarar: “Nunca quise la libertad. Francamente, quería la muerte para mí. Sabía que estaba enfermo o era malo o ambos”.

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