LAS TIJERETAS, INSECTOS DE TERROR

—Se encuentran toda clase de cosas buenas en los tallos de apio crudo —continuó la vieja—. Algunas veces son tijeretas.
—¡No quiero ni oírlo! —gritó Jorge.
—Una tijereta grande y gorda está riquísima —dijo la abuela, lamiéndose los labios—. Pero tienes que darte prisa cuanto te metes una en la boca. Tiene unas agudas pinzas en la parte posterior, y si te agarra la lengua con ellas, no la suelta nunca. Así que tienes que morder a la tijereta primero, ñam, ñam, antes de que ella te muerda a ti.

Roald Dahl, 1981. “La maravillosa medicina de Jorge”

Tijereta sobre una pared color crema. El insecto es oscuro y alargado, con un par de pinzas en su parte posterior algo serradas y acabadas en punta.
Tijereta macho adulta (Forficula auricularia). Origen: iNaturalist. Autor: Álvaro Martín Muñoz

Se trata de insectos del orden Dermaptera, un grupo pequeño de unas 2 000 especies que se encuentran por zonas templadas y tropicales de todo el mundo, con unos 18 representantes en España. La especie más común de la península es Forficula auricularia (que en latín vendría a significar “pequeña tijera de los oídos”), un visitante habitual de nuestros hogares.

Todas tienen una apariencia general común: cuerpo alargado terminado en un par de cercos hipertrofiados a modo de tenazas y alas semicirculares. Sí, has leído bien, tienen alas, pero pocas veces se observan alzando el vuelo. Lo que vemos en su espalda son las alas anteriores más rígidas, que reciben el nombre de tegminas. Las alas posteriores son más anchas y membranosas, cuidadosamente empaquetadas cuando no están en uso. como si de origami se tratase.

Tijereta hembra sobre una hoja, el color de su abdomen es café, así como el de su cabeza, con tórax, patas y antenas amarillentas. Se encuentra sobre una hoja. Al ser hembra, sus pinzas carecen de dientes y se encuentran una paralela respecto a la otra.
Tijereta hembra adulta (Forficula auricularia). Origen: iNaturalist. Autor: Cosimo Costanzia di Costigliole

Nombres que infunden terror

Todo el mundo ha visto alguna vez estas pequeñas criaturas en sus patios, bajo macetas o piedras. De manera general se le conocen como tijeretas, pero tienen muchos otros nombres comunes, entre ellos: cortapicos, cortatijeras y, con perdón, cortapichas. Este último nombre se trata de un curioso caso de analogía lingüística entre el español y el japonés, pues el nombre nipón que se les da a estos insectos, Chinpo-Basami o Chinpo-Kiri, viene a decir lo mismo: cortapenes; debido al gusto de las tijeretas por merodear en baños.

En inglés se las conoce como earwigs, por la falsa creencia de que, debido a su gusto por espacios húmedos y estrechos, se introducían en el oído de las personas mientras duermen, buscando un jugoso cerebro. Nada más lejos de la realidad, como veremos a continuación, son meramente víctimas de historias de terror incentivadas por su curioso aspecto.

¿Tenazas o guantes de boxeo?

Las tenazas en su abdomen no te harán daño, pero les son muy útiles para intimidar. Los que portan las armas más grandes y terroríficas son los machos, con bordes curvados y dentados. Las pinzas de las hembras, en cambio, son más discretas, sin curvatura.

Este dimorfismo sexual se debe a las competiciones entre machos, a modo de combates de lucha libre. Primero comparan el tamaño de sus tenazas, para ver si vale la pena ponerse a prueba. Cuando el tamaño es similar, las dirigen hacia el abdomen del adversario. No lo hacen con la intención de matar, es un desafío de aguante; la tijereta que abandone el ring será la perdedora. Ganar un duelo supone alejar a otros machos de su territorio, aumentando la disponibilidad de alimento y asegurando que las hembras criarán su descendencia.

Madres atentas y listas para comer

El cuidado de las crías es algo que rara vez vemos en los insectos. Si acaso, las abejas, hormigas y termitas, que son coloniales y hay castas dedicadas a esto. Sin embargo, los dermápteros también hacen buenas madres, aunque según la especie hay mejores y peores.

Las hembras de Forficula auricularia ponen sus huevos en otoño dentro de un nido subterráneo, donde hibernan hasta la llegada de la primavera. Una vez eclosionan las pequeñas tijeretas (en estado de ninfa, pues no pasan por etapa de crisálida, son versiones en miniatura y sin capacidad reproductiva), serán protegidas por la madre hasta que maduran algo más y abandonan el nido.

Por último, me gustaría comentar un caso curioso y único entre las tijeretas, el de la especie japonesa Anechura harmandi. La crianza es similar en principio a la de F. auricularia, hasta que las ninfas nacen y matan a la madre para devorarla. Se trata de un ejemplo de matrifagia obligatoria; las hembras están genéticamente destinadas a tener una única camada y las ninfas se benefician de un alimento asegurado.

Una especie de tijereta japonesa de color negro, en lugar de café o marrón oscuro como la europea. Las patas y antenas son amarillentas. También, al ser hembra, posee dos pinzas sin dientes al final de su abdomen. Se encuentra sobre una hoja con muescas del ataque de insectos.
Tijereta hembra japonesa (Anechura harmandi). Origen: iNaturalist. Autor: Dhugal Lindsay

Aunque en algunos casos pueden suponer plagas en los cultivos, no son monstruos de película de terror. La próxima vez que encuentres una en casa, échala sin miedo a que te corte nada. 

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