¿LA ENCIMERA MADURA LA FRUTA?

La maduración es un proceso de transformación bioquímica que se produce en el interior de ciertos alimentos, como por ejemplo frutas y verduras. Durante este proceso, suceden cambios bioquímicos que alteran el sabor, el color y la textura de los frutos. Sin embargo, si compramos frutos verdes, ¿la encimera madura la fruta?

¿Qué es la fruta madura?

Por lo general, las frutas y verduras no se consumen hasta que alcanzan su estado óptimo de maduración. Pero cuando vamos a las grandes superficies solemos encontrar que estos frutos se comercializan aún en un estado inmaduro o “verde”. La diferencia entre la fruta madura y la inmadura es perceptible a través de los sentidos. Podemos encontrar cambios notables en su sabor, color, textura o aroma. Estas características son las que convierten este fruto en apetecible.

Al inicio del proceso de maduración, la fruta sintetiza compuestos como alcaloides y taninos, que hacen a la fruta amarga y astringente. Esta adaptación permite que los animales o bacterias que se pretendan alimentar de ellas tiendan a escoger frutos más maduros, cumpliendo con el fin de la fructificación, el cual consiste en la dispersión de las semillas.

La fruta madura es aquella que ha completado su fase de crecimiento y que ya es óptima para su papel reproductivo. Esta fase madura de los frutos es la que nos ofrece una mayor cantidad de nutrientes y de sustancias útiles para nosotros.

¿Entonces debo comprar frutos verdes?

La respuesta a esta pregunta será algo frustrante para la mayoría, pues depende del fruto. Existe una clasificación que distingue entre frutos climatéricos y frutos no climatéricos.

En esencia, los frutos climatéricos son aquellos que son capaces de continuar con la maduración aún después de separarse de la planta madre. Esto se debe a que son capaces de generar etileno por si mismos. El etileno es el compuesto que participa en el desarrollo y maduración de las plantas. Ejemplos de estos frutos consisten en la manzana, el kiwi, el melón, el aguacate, el plátano o el mango.

Por otro lado, los frutos no climatéricos son aquellos que al no producir etileno por si mismos, al separarlos de la planta madre, detenemos su maduración. Ejemplos de estas plantas serían los cítricos, la uva, la piña, la fresa, el pimiento, el pepino o el cacao.

Imagen de restos orgánicos. Frutas, verduras, hortalizas...
Imagen: Restos orgánicos. // Fuente: Pixabay.

Es por esto que, antes de comprar frutos verdes, debemos asegurarnos de que éstos sean capaces de completar su maduración. Las frutas y verduras son los alimentos que más se desperdician en España. Debemos acabar con este hábito, por el bien de nuestro medio ambiente y de nuestro bolsillo.

Si te ha gustado este artículo:

  • Puedes acceder a más de la categoría de Medio ambiente aquí.
  • Visita nuestras redes sociales haciendo clic aquí.
  • También puedes ponerte en contacto con nosotros mediante nuestro correo de contacto: contacto@divulgacionyciencia.site

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.