LA MANTIS DEL INFIERNO, EMPUSA PENNATA

Dioniso, dios del olimpo, viaja al Hades para traer de vuelta a Eurípides, uno de los grandes poetas trágicos, del mundo de los muertos. Es allí donde se reúne con su esclavo Jantias.
Jantias: Por Zeus, veo una gran fiera.
Dioniso: ¿Cómo es?
Jantias: ¡Horrenda! Toma toda clase de forma: una vez es un buey, ahora es un burro, otra vez una mujer muy hermosa.
Dioniso: ¿Dónde está? ¡Oh! Voy a salir a su encuentro.
Jantias: Ya no es mujer, ahora es un perro.
Dioniso: Entonces es Empusa.
Jantias: Todo su rostro se le ilumina por el fuego.
Dioniso: Tiene una pierna de bronce.
Jantias: Y otra de asno. Tenlo por seguro.

Aristófanes, 405 a. C. “Las ranas”

Ninfa de la especie Empusa pennata de perfil sobre una mano. Los colores de la mantis son marrones con acentos verdes en las patas y el tórax. En este se observan las alas inmaduras, y le sigue un abdomen en forma de espiga. Las patas tienen dos pares de bandas blancas.
Ninfa de Empusa pennata. Origen: iNaturalist. Autor: Álvaro Martín Muñoz

Por suerte, la Empusa pennata, también llamada mantis palo o empusa, poco tiene que ver con las criaturas que le dan nombre. Fue el naturalista Carl Peter Thunberg quien las describió por primera vez en 1815, atribuyéndole al género esta denominación que tiene su origen en unos espectros cambiaforma del Hades, las empusas. Por otro lado, el epíteto específico pennata viene del latín “pluma” haciendo referencia a la prolongación que corona su cabeza.

Una joya de nuestra entomofauna fácilmente reconocible

Se trata de una especie mayoritariamente europea, que se distribuye por toda la Península Ibérica, así como el norte de Marruecos, sur de Francia e Italia. Al ser la única especie de la familia Empusidae que encontramos en la España peninsular, no supone ninguna dificultad identificarla por su aspecto extraño y estilizado.

Cabe aclarar que las mantis son insectos hemimetábolos, es decir, no sufren una metamorfosis completa —de larva a crisálida, y de esta a adulto—. En cambio, nacen como ninfas, formas sexualmente inmaduras y sin alas desarrolladas, cuyo aspecto difiere bastante de los individuos adultos.

Las ninfas, que deben pasar por varias mudas conforme van creciendo, tienen un abdomen pequeño con protuberancias, como si fuera una pequeña espiga, y un protórax muy largo en comparación. Por su parte, los adultos, de mayor tamaño (8 – 6 cm), poseen un abdomen alargado sobre el que se pliegan las alas.

Los machos constan de unas largas antenas plumosas que los diferencian de las hembras, con las que son capaces de captar las feromonas que liberan estas y localizarlas en pleno vuelo. Las ninfas no realizan su última muda hasta finales de primavera, de la que saldrán convertidas en adultos.

A la izquierda, un macho de la mantis empusa, de color marrón con acentos verdes. Presenta alas desarrolladas y un par de antenas plumosas y alargadas coronan su cabeza. A la derecha, le hembra, con antenas cortas, tiene un patrón de colores muy similar. Ambas se encuentran sobre plantas.
Macho y hembra de Empusa pennata. Fuente: iNaturalist. Autora: Susanne Vogel

Atuendos para todas las estaciones

La coloración, la textura y las protuberancias de su cuerpo les permiten mimetizarse con éxito en arbustos o matorrales de zonas más o menos áridas. Las empusas pueden ser pardas y/o verdosas, con diferentes tonos.

Pero no solo se quedan en el disfraz, también deben engañar a sus presas conforme se aproximan y pasar desapercibidas de depredadores. Para esto, actúan como una ramita siendo mecida por la brisa, tambaleándose rítmicamente de un lado a otro.

Un diablillo hermoso y gentil

A pesar de las creencias infundadas que suelen dirigirse a los insectos y, sobre todo, a las mantis, no son agresivas ni peligrosas; sin aguijones, mordedura o veneno. Especialmente las ninfas, que despreocupadas del frenesí reproductivo, son de movimientos lentos, y una vez en su punto de caza rara vez se mueven.

Ya sea diablo o mantis, siempre pacientes y temibles cazadoras, es uno de los tantos pequeños tesoros que sirven de guinda del pastel para una salida de senderismo.

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