¿PATRIMONIO EGIPCIO O PUBLICIDAD EGIPCIA?

El pasado tres de Abril, la capital Egipcia (El Cairo) fue protagonista de multitud de emisiones televisivas debido a un histórico desfile. El mismo se efectuó con motivo del traslado de veintidós momias. Las reliquias viajaron siete kilómetros: desde el Museo Egipcio de la ciudad hasta el Museo Nacional de la Civilización Egipcia. Este acto, lejos de ser un mero traslado o una pomposa celebración, es una estrategia propagandística para estimular el turismo. 

 

¿Es justificable poner en riesgo semejante patrimonio egipcio por pretensiones económicas? ¿Es moral crear un acontecimiento de esta índole con objetivos publicitarios?

Egipcio
Imagen: Mezquita de El Cairo.

El Cairo es capital de Egipto. Un país con un valor histórico descomunal. Entre su extenso patrimonio, cuenta con las pirámides de Guiza y la famosísima Gran Esfinge. Por esto, es de esperar que las ciudades del país esperen una alta tasa turística. De hecho, el sector turístico es la tercera potencia económica más importante de Egipto por debajo de la agricultura y los ingresos del Canal de Suez. 

No obstante —debido a la pandemia mundial que ha afectado a todo el globo— el número de turistas ha caído y se necesita ciertos estimulantes para reactivar el sector. Aunque existe cierta polémica sobre el delicado estado de las momias y si era o no necesario trasladarlas, en toda crisis se necesita una solución (aun cuando se crea arriesgada). En este sentido, el desfile ha sido fruto de la necesidad política de gestionar la reputación de El Cairo. 

Relaciones públicas a lo largo de la historia egipcia

Aunque hasta el final de la Segunda Guerra Mundial no se acunara el término relaciones públicas y parezca un invento moderno fruto del consumismo,  la disciplina ha estado presente desde hace miles de años. De hecho, se puede afirmar que el origen de las relaciones públicas que conocemos hoy reside en Mesopotamia —primera civilización de la historia a la que debemos la rueda, el cultivo de cereales, las matemáticas y la astronomía—.

egipcio
Imagen: Desfile de El cairo. Fuente: El País

La asiriología (disciplina que estudia el Próximo Oriente antiguo) ha denominado propaganda y relaciones públicas a las estrategias de legitimación de poder de los monarcas de la época. Esto quiere decir que, ya por el año cuatro mil antes de Cristo, se utilizaba propaganda para formar una reputación alrededor de las figuras poderosas.  

Aunque no se necesitara turismo, si se necesitaba aceptación y respeto. Todo esto se conseguía de la misma forma que se quiere estimular el turismo en El Cairo: a través de relaciones públicas.  Obviamente las características con las que hoy cuenta las relaciones públicas son mucho mayores que con las que contaban antaño.

 No obstante son perfectamente comparables. En el caso del desfile de los faraones se busca ofrecer una imagen de El Cairo renovada. Además, de mostrar el nuevo Museo que se abrirá en la ciudad. 

De esta manera, el presidente Abdelfatah El-Sisi, ha querido enseñar una ciudad llena de riqueza histórica, renovada, poderosa (dado que muestra mucha opulencia en las transmisiones del acto) y, además, preparada para recibir a sus visitantes. Así, los turistas que creían tener una imagen sobre Egipto pueden recobrar nuevamente el interés por el destino y, quizá, plantearse ir a la ciudad para conocer ese nuevo museo.

 

El farón egipcio Nubjeperra Intef 

egipcio
Imagen: Pirámdides egipcias.

Por otra parte, si tenemos en cuenta la historia egipcia, el faraón Nubjeperra Intef de la dinastía XVII, también utilizó las relaciones públicas para afianzar su mandato. Pues, aunque fuera considerado un dios a la altura de Horus, todo dirigente busca ganar la confianza y fidelidad de su pueblo. (Además de adaptarse a aquellos cuyo respaldo consideraba indispensable). Todos los faraones, incluido Nubjeperra Intef, utilizaron todos los medios a su disposición para mostrar las intenciones que tuvieran, y han hecho lo que estaba en su mano para hacer realidad sus ambiciones.

De hecho, los dirigentes en general siempre han intentado modificar en beneficio propio las actitudes y comportamientos de su entorno. En una ocasión, el faraón Intef XVII, procuró el despido del alcalde Teti por, supuestamente, favorecer a sus enemigos. De esta manera, podemos ver cómo impone una condición favorable para su persona y, además, muestra al pueblo su poder y lo conciso que llega a ser con aquellos que osan traicionarle. Es decir, de esta manera ha gestionado la manera en que las personas le perciben (su reputación).

Entonces a la historia me remito, la utilización de las relaciones públicas como forma para persuadir al público, o para gestionar una imagen, es completamente legítima y factible. Pues en el caso del desfile se busca más turismo mostrando una imagen opulenta y renovada de la ciudad de El Cairo. Y en el caso del faraón Intef XVII, se buscaba gestionar una imagen para que se percibiera más poderosa. En ambos casos, las relaciones públicas actúan como canal para llegar a las personas y, de cierta manera, influir en sus opiniones para gestionar una reputación.

Conclusión

Como vemos, la acción llevada a cabo, hace unos días, por la ciudad de El Cairo es fruto de una disciplina engendrada hace dos mil años. No obstante, no negaré que existen ciertos puntos negativos en lo dicho. Pues las acciones que se llevan a cabo en nombre de relaciones públicas no siempre son honestas y respetan el interés general (más aún si se tratan de relaciones de poder en la que impera la supremacía del terror). Pero no por ello se puede generalizar que todo acto que pretenda gestionar una reputación está siendo ilícito, amoral o cualquier otro adjetivo negativo.

Si te ha gustado este artículo:

  • Puedes acceder a más de la misma categoría aquí.
  • También puedes acceder a nuestro Twitter donde te mantendremos al día de todas nuestras publicaciones

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.