EL PROBLEMA DE LA ACIDIFICACIÓN OCEÁNICA

La acidificación oceánica es un problema derivado de la concentración de CO2, que se disuelve y forma ácido carbónico. Este compuesto, en la cantidad suficiente, vuelve ácida el agua marina, lo que pocas especies toleran.

Las burbujas de CO₂ emanan de las fisuras en el suelo marino y acidifican el agua. Opacas alfombras de algas reemplazan la diversidad multicolor a modo de aviso.
Imagen: Las burbujas de CO₂ emanan de las fisuras del suelo marino, acidificando el agua. Fuente: David Liittschwager

La acidificación oceánica se produce en los océanos del mundo de manera gradual. Esto se debe a que las masas oceánicas absorben las emisiones de gases de efecto invernadero, procedentes de los tubos de escape y de la industria.

Causas de la acidificación

Desde el inicio de la revolución industrial, se han producido más de 500.000 millones de toneladas de CO2. Esta situación es a causa de la gran cantidad de combustibles fósiles que se queman, así como la gran tala de árboles. Esto afecta a los océanos debido a que el aire y el océano intercambian gases constantemente.

Las emisiones de CO2 tienen un efecto directo en el PH, ya que lo disminuyen. Por su parte, esta disminución aumenta las sustancias ácidas que disuelven el carbonato. Esta situación afecta a los animales, ya que disuelve las conchas, los esqueletos externos y las plumas de los cefalópodos.

En 1990, un equipo de científicos realizó una investigación consistente en el análisis de 77.000 muestras de agua marina, lo que les costó 15 años. Dicha investigación permitió comprobar que los océanos han absorbido un 30% del dióxido de carbono emitido en los últimos dos siglos.

Consecuencias del problema de la acidificación oceánica

En primera instancia, la acidificación del agua favorece la proliferación de algunos organismos frente a otros. Esto puede alterar la disponibilidad de algunos nutrientes esenciales como el hierro o el nitrógeno. De igual manera, es posible que deje penetrar más luz solar en zonas superficiales.

La acidificación puede reducir hasta un 40% la capacidad del agua para amortiguar los sonidos de baja frecuencia. A su vez, la acidez interfiere en la reproducción de ciertas especies y en la capacidad de producir conchas y esqueletos pétreos de otras.

Es por tanto que los cambios en la base de la cadena alimentaria marina terminarán afectando a aquellos animales situados más arriba. De igual forma que puede tener efectos en su fisiología. Ejemplo de esto, es el caso de los peces payaso (Amphiprion ocellaris), que ven su sentido del olfato perjudicado.

Pez payaso. De color naranja con grandes franjas blancas. En el interior de una anémona rosa.
Imagen: Pez payaso (Amphiprion ocellaris)

La acidificación afecta especialmente a los corales, ya que su esqueleto está formado por cristales de carbonato cálcico. Estos esqueletos son el soporte sobre el que crecen los corales y les protege de los depredadores.

¿Por qué no se puede frenar la acidificación?

La acidificación oceánica producida hasta ahora puede ser irreversible. A pesar de que se pueden añadir sustancias químicas, para contrarrestrar los efectos del CO2, es inviable. Esto es porque haría falta al menos dos toneladas de cal para compensar una tonelada de dióxido de carbono.

El mundo emite anualmente más de 30.000 toneladas de CO2, por lo que a pesar de frenar las emisiones no habría soluciones a corto plazo. Los procesos naturales son tan lentos que se tardaría decenas de miles de años en recuperar las condiciones anteriores a la revolución industrial.

Si te ha gustado este artículo sobre el problema de la acidificación oceánica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.