¿QUÉ ES LA PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA (PNL)?

Hay personas que tienen una visión de la vida negativa, son malhumoradas, no saben cómo interactuar con otras personas, quieren mejorar ciertos aspectos de su vida, etc. ¿Es posible “modelar” esas actitudes de algún modo? Según los que apoyan la PNL —programación neurolingüística— es posible.

Sin embargo, hay que tener cuidado con el uso de esta técnica, ya que se trata de una pseudociencia —no está demostrado científicamente, pero contiene ideas y términos científicos para justificarla—. Por lo tanto, su eficacia no está demostrada y puede ser peligroso si se quiere usar como terapia psicológica, ya que puede no funcionar, o en el peor de los casos, empeorar la situación psicológica.

¿En qué consiste la programación neurolingüística?

 Esta teoría del funcionamiento de la mente fue creada por Richard Bandler, John Grinder y Frank Pucelik, y se define como:

Técnica pseudocientífica que sostiene que existe una conexión entre los procesos neurológicos («Neuro»), el lenguaje («Lingüística»), y los patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia («Programación»), afirmando que estos se pueden cambiar para lograr objetivos específicos en la vida.

Cerebro dibujado, metafóricamente, como si fuera una placa base verde de un ordenador.
Cerebro dibujado como una placa base de un ordenador.

Es decir, la PNL teoriza que existe una conexión entre lo que percibimos, entendemos y cómo reaccionamos a ello.

En el libro “Introducción a la PNL” de Joseph O’Connor y John Seymour, redacta que cada una de las personas percibe el entorno de manera diferente, como por ejemplo cuando se quiere describir un entorno. ¿Por qué ocurre esto? Esto se debe a que las personas ponen el foco de atención en distintos elementos: si una persona se enfoca en el tiempo que hace y otra en los coches que van pasando, al preguntarles qué es lo más importante de su entorno, te dirán como respuesta aquello en lo que se están enfocando.

También es verdad que, el foco de atención de estas personas se puede discernir tan solo con observarlas. ¿Qué implica esto? Volviendo al ejemplo anterior, podremos saber que una persona posiblemente esté enfocada en el tiempo si la encontramos mirando al cielo. Mientras que otra persona que mire a los coches, posiblemente estará enfocada en ellos.

Teniendo en cuenta lo anterior, el lenguaje corporal supone más del 60% de la comunicación, mientras que el tono de voz un 30% y el propio habla —las palabras— solamente un 10%, e incluso menos. Si se reflexiona sobre esto último, esto resuelve todas las dudas del por qué, tanto los animales como las personas, perciben de manera positiva a los de su entorno si lo que transmiten lo acompañan con un buen tono de voz y gestos.

En resumen, depende de lo que percibas del entorno, te moverás y hablarás de forma diferente.

¿Cómo podemos cambiar el enfoque hacia algo?

En muchos casos de la psicología, para cambiar algo nos piden que intentemos buscar un nuevo enfoque. Por ejemplo: cuando una persona tiene un ataque de ansiedad —tiene un pensamiento obsesivo negativo, dando como consecuencia mareos, sudoración, náuseas, etc.— lo que se le aconseja es que se centre en un objeto y lo describa, consiguiendo así que se relajen los síntomas y deje de enfocarse en los pensamientos obsesivos.

Otro ejemplo es cuando nos centramos en ver aspectos negativos, y los especialistas nos aconsejan escribir los aspectos positivos, los cuales hacen que poco a poco vayamos cambiando nuestra forma de ver.

Dos personas que intentan mandar su mensaje de forma clara, pero como cada cabeza es un laberinto, no se sabe si percibirán el mensaje claro.
Dos maniquíes que intentan transmitir un mensaje al otro.

Un método que se usa normalmente en las reuniones entre jefes y trabajadores para transmitir ideas, tanto negativas como positivas, es “el método Sándwich”. Si el jefe quiere transmitir una mala noticia, pero no quiere que impacte negativamente en sus trabajadores, primero comenta una buena noticia, después la mala y por último otra buena noticia, o repite la primera.

El “método Sándwich” no solo se puede usar en empresas, también en el día a día. Con esto, se consigue que los trabajadores asimilen dicha noticia negativa, pero que no impacte tanto como si solo se hubiera dicho la mala noticia. Esto se debe a que, inmediatamente después de contar la mala noticia, se ha cambiado el enfoque a la buena noticia, consiguiendo que los trabajadores se centren más en ella, y su estado anímico sea más estable.

¿Se puede mejorar como persona con la programación neurolingüística?

En muchas ocasiones, las personas se ponen sus propios límites, sin saber si de verdad es para evitar algo negativo, o porque se teme a una posible consecuencia. Un ejemplo para este caso lo protagoniza Fritz Perls, iniciador de la terapia Gestalt —integrar conductas, sentimientos y pensamientos de manera que las intenciones y acciones estén enfocadas en conseguir una buena salud mental—.

Cuando sus pacientes le decían “No puedo…”, él respondía: “No diga que no puede, diga que no lo hará”. Esto conseguía que reubicara a dicho paciente a la realidad, haciendo ver que efectivamente no es que no pudiera, es que era algo que él no veía probable.

Persona con los brazos abiertos, dando a entender que se siente libre. Alrededor de él tiene palabras escritas tales como fuerte, flexible, honesto, conectado, etc.
Persona demostrando que se siente libre.

Muchas veces las propias personas se ponen límites, cuando en verdad no los tienen, y si se paran a analizar y autocuestionarse, se pueden dar cuenta de que efectivamente sí pueden, y que tienen que hacer cambios en la percepción de sí mismos y de su alrededor.

Ya sea con el autocuidado o yendo a profesionales, se puede mejorar como persona si somos capaces de encontrar tiempo para nosotros mismos, somos conscientes de cómo nos hablamos y estamos dispuestos a mejorar nuestra salud mental.

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