SE RECUPERA UN CULTIVO ANCESTRAL EN SANLÚCAR DE BARRAMEDA

El cultivo en “navazos” consta en registros escritos pertenecientes al siglo XVI. Sin embargo, la cultura popular sitúa su origen en Al-Ándalus (entre los siglos VIII y XVI). Por desgracia estas prácticas se dejaron de emplear en los años 50 del siglo pasado.

El cultivo en navazos consiste en realizar una explotación agrícola en terrenos salinos próximos a costas marítimas, terreno típico de dunas. Lo que hace único a este tipo de agricultura es que no se lucha contra la salinidad, sino que se aprovecha para cultivar especies halotolerantes.

Imagen de un cultivo herbáceo próximo a la costa.
Imagen: Cultivo del trigo.

Las especies halotolerantes consisten en plantas capaces de soportar altas concentraciones de sal en los suelos sobre los que se cultivan. Un ejemplo de ellas sería la patata, o la remolacha azucarera.

En cuanto al riego de estos terrenos, se realizaba mediante un “tollo”, el cual consiste en un hoyo excavado a mano, hasta llegar a la capa freática. (Nivel del agua en el interior del suelo.) En esta zona, las aguas del interior de la península se mezclan con las aguas del atlántico, dando como resultado un agua de salinidad mixta. En el pasado, el riego se realizaba empleando ánforas, sin embargo, pese a que el método empleado es el mismo, todo se encuentra mecanizado.

Imagen de un tollo, consistente en un pozo circular de unos 4 a 8 metros de profundidad sodeado con puedras y con un escalon en uno de los naterales para poder descender fácilmente a tomar el agua
imagen: Tollo abierto.

Otro elemento relevante de los navazos serían los “bardos”. Estos consisten en pequeños montículos dunares que separan las distintas parcelas. Además, protegen los cultivos del viento, y permite que en las distintas parcelas se genere un microclima, con temperaturas y humedad relativa más constante que en el exterior.

¿Quién ha comenzado todo esto?

El promotor de la idea de recuperar esta actividad ha sido Rafael Monge. Éste afirma que “A partir de los años cincuenta, con la implementación de la nueva agricultura, se apostó por el monocultivo intensivo y la estandarización del producto para exportarlo”, “convencieron a los agricultores de que tenían una tierra pobre, y que el agua salada bloqueaba los nutrientes y les mermaba la producción”. Sin embargo, Monge afirma que esto no es cierto, predicando con el ejemplo. “En el sector primario queda mucho por rediseñar.”

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