UN RAYO DE ESPERANZA PARA LA VAQUITA MARINA

La vaquita marina es un cetáceo en peligro crítico de extinción, del que solo se conocen 10 ejemplares. Un grupo de biólogos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) cree que todavía existe la posibilidad de salvar esta especie. Tras analizar muestras genéticas de 20 ejemplares nacidos entre 1975 y 2017, los investigadores creen que hay la suficiente variedad como para mantenerla.

Imagen de una vaquita marina
Uno de los 10 ejemplares de vaquita marina El Sol de México

Nada más ser conocidas por la ciencia en 1950, las vaquitas marinas fueron incluidas en la lista de especies en peligro de extinción. Se cree que jamás llegaron a superar los 1000 ejemplares. Su reducido hábitat natural, el Golfo de California, y su pequeño tamaño, unos 43 kg, hacen de la vaquita marina un ejemplar único en el mundo.

“Representa un linaje evolutivo único: no hay especies similares en ninguna parte del mundo, y su pérdida le robaría al ecosistema un depredador importante adaptado a este ecosistema único”, cuenta Robert Wayne, coautor del trabajo de UCLA.

Ya en 1996 quedaban menos de 600 ejemplares de esta especie. Sin embargo, en las últimas décadas, el descenso de la población de vaquitas ha sido muy alarmante. Hoy en día solo se conservan 10, por lo que se le considera el mamífero marino más pequeño y más amenazado del mundo.

¿Existe alguna posibilidad de salvarlas?

El último estudio, realizado por expertos de la UCLA y publicado en la revista Science, analizó el genoma de 20 ejemplares fallecidos en los últimos 40 años, y realizó una simulación computacional de la evolución de la especie en los próximos 50 años. Frente a cualquier hipótesis, se descubrió que existía suficiente material genético como para mantener a la vaquita marina.

Esto contrasta con otros casos de animales en peligro de extinción, como el lince ibérico. Este presentaba demasiados casos de endogamia, lo que debilitó a la especie. Tras varias décadas de investigación, se consiguió recuperar la especie, que pasó de 100 ejemplares en 2002 a 1.111 en 2021.

“La vaquita no está condenada por factores genéticos, como mutaciones dañinas, que suelen afectar a muchas otras especies cuyo acervo genético se ha reducido de manera similar”, comenta Christopher Kyriazis, uno de los autores del estudio.

El trasmallo

Si tenemos en cuenta, que no existen factores genéticos que la lleven a la extinción, resulta raro porqué se encuentra en peligro. Y es que, la pesca con redes supone la mayor amenaza para esta especie. Los pescadores furtivos utilizan una técnica llamada trasmallo, que consiste en colocar una red fija de malla que deja atrapados a los peces.

La vaquita marina no es el objetivo que buscan los cazadores, sino las totoabas. Estas, a su vez, también se encuentran protegidas, y por eso, la técnica del trasmallo se encuentra vetada por el gobierno mexicano. Pese a la prohibición, la falta de vigilancia por parte de las autoridades, ha impedido que finalice esta práctica.

De continuar con la práctica, la vaquita marina podría pasar dentro de poco a los libros de historia. Por ello, los autores esperan que con su descubrimiento puedan concienciar a la sociedad de la importancia de salvar este animal cuando todavía es posible.

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